La Marina del mar de merengue

 02.03.2017

Hacer historia por decreto es algo así como construir castillos con arena de playa. La historia se puede manipular, deformar, falsificar, retorcer, desvirtuar, acomodar o simplemente falsear, pero, por ahora, el tiempo periclitado ya no vuelve. Ya no es posible volver atrás para reconstruirla a interés de parte; sin embargo, algunos parece lo intentan hasta el límite de lo imposible. Deberían saber que la Historia de la Marina Civil tiene profundas raíces y que aún quedan muchos documentos que acreditan su pasado. Y ahí está la clave.

Las redes sociales, antes escasas en información marítima, actualmente rezuman historias de la Marina Española por los cuatro costados. Y como es fácil de imaginar, la que sale siempre mal parada es la Marina Civil, a la que ni siquiera se nombra. La Armada Española y sus ahijados navales siempre son las estrellas del presente y del pasado.

 Repetir hasta confundir y catequizar

 La versión más adulterada de nuestra historia marítima se prodiga como un mantra informativo, es decir, como una especie de cantinela que se repite machaconamente para centrar nuestras creencias y lograr el perfecto control sobre la conciencia colectiva: ¡Colón era almirante¡, ¡Colón era almirante¡, ¡Colón era almirante¡. Tomé Cano era ingeniero naval, era ingeniero naval…. La realidad es que ni Colón era marino de guerra, ni Tome Cano ingeniero naval. Ambos eran capitanes de la marina civil. No hay duda.

 La Armada Española y la ingeniería naval son dieciochescas

 La Armada Española, la Marina de Guerra Española no nace hasta bien entrado el siglo XVIII. De hecho, no nace hasta 1714. Tampoco había guardias marinas, no existían marinos de guerra formados en una academia militar. No había ingenieros navales. El francés Gautier, que es primer ingeniero naval reconocido en España, data de 1772.

 La intoxicación como sistema de persuasión

 A pesar de todo, la intoxicación a través de las redes es de una contumacia cansina. El Museo Naval de Madrid se utiliza como plataforma de divulgación de una historia marítima prostituida. Juan de la Cosa era almirante. Colón no sabía dónde estaba el Nuevo Mundo. Urdaneta era un fraile navegante. Etc.

 El Museo Naval parece estar principalmente al servicio de la Armada y su entorno próximo. El Archivo de la Armada de Visó del Marqués, situado en el corazón de la Mancha, es rico en documentación de la marina civil, pero se ha cerrado por el artículo 33. No es la primera vez que ocurre. El personal civil ha huido y los pocos civiles que aún quedan, están en la cuerda floja. El relajo y el abandono son palpables. Dos años de retraso en el envío de documentos. El Ministerio de Cultura parece que no se entera.

 La falacia como instrumento

Mientras todo esto ocurre, en las redes y en otros medios, bajo diversas formas, se intenta narrar e incluso documentar un pasado marítimo imaginario, idealizado y militarizado, que glosa una historia imaginaria. La fabulada Marina de Castilla y el mítico almirante Bonifaz siguen presentes en el relato al uso.

 Generales y almirantes.

En la historia de la Marina Civil se cuentan por cientos los marinos civiles que alcanzaron responsabilidades como capitanes generales o almirantes de las flotas y armadas  que unieron la España de los siglos XV, XVI y XVII y aún después con el Nuevo Mundo y con el lejano oriente. Sin embargo, capitanes generales y almirantes son presentados de tal forma que son reconocidos como marinos de guerra, con absoluto desprecio de los abundantes datos que acreditan que esos generales y almirantes eran marinos civiles.

 Barcos artillados y marinos con armas.

 Todos los buques mercantes llevaban artillería, unos más y otros menos. Algunos que hoy navegaban formando parte de una flota, mañana eran contratados o embargados por la corona y se reforzaba su artillería con fines de vigilancia o fines bélicos. Otros habían sido expresamente construidos para actuar como capitana o como almiranta, pero también actuaban como buques mercantes. Las diferencias entre unos y otros eran pocas o nulas. En aquel tiempo, no por ir armados pertenecían a la Armada Española.

Los marinos civiles que ejercían el mando de aquellos buques, no por luchar contra piratas y corsarios entraban a formar parte de un supuesto cuerpo o escalafón de una hipotética Marina de Guerra. Del mismo modo que los corsarios o los piratas, por el mero hecho de manejar barcos que portaban cañones y batallaban en los mares, no eran considerados marinos de guerra.

Cada marina tiene su historia.

En el fondo de todo este embrollo, lo que parece latir es el ansia de tener una historia propia, un pasado que justifique una posición de dominio, un estatus de supremacía, el reconocimiento social de una autoridad basada en una trayectoria cuajada hechos notables, tales como los avances científicos o descubrimientos extraordinarios. Pero, eso es imposible, la época de los milagros ya ha quedado por la popa hace lustros. El tiempo no vuelve.

 Reconocer la verdadera historia de la Marina Civil

 Desde la llegada de los Borbones al poder, la marina civil no ha levantado cabeza.

Y tarde o temprano, por dignidad propia, por sentido del honor, por responsabilidad, por pura decencia histórica, la España civilizada tendrá que reconocer a la Marina Civil y a los marinos civiles lo que les corresponde de pleno derecho.

Queremos recuperar la historia de la Marina Civil.

Desde esta modesta publicación pedimos, una vez más, a los medios de comunicación social que, en nombre del derecho a una información libre y veraz, y por respeto a la dignidad humana, por razón de justicia, les pedimos que nos ayuden a que se conozca la verdadera historia de la Marina Civil Española.

La España de los piratas, a la que se recurre con demasiada frecuencia, la de los marinos civiles reconvertidos en marineros analfabetos, la de los ilustrados engalanados frente a los ignorantes harapientos, la de los entorchados frente a la de los descamisados, la de “el mar” frente a “la mar” de siempre, solo puede ser una España tercermundista.  Un proyecto de mentes trasnochadas y perdidas en sueños dieciochescos. No hay razones para seguir secuestrando la historia de la marina civil. 

Quienes tengan interés en comprobar cuanto decimos pueden hacerlo directamente.

 Pueden acceder a la red de archivos históricos a través:

pares mcu.

Búsqueda sencilla o búsqueda avanzada o inventario dinámico, y allí encontrarán datos y manuscritos de los que se desprende cuanto decimos.

No se intoxiquen leyendo aparentes verdades históricas,  que no son más que falsedades aparentemente documentadas.

 

 

José A. Madiedo

Presidente de la Asociaión Española de la Marina Civil

Ex director general de la Marina Mercante