Juan Vila Deus. Recuerdo de un gran marino y una buena persona.

 

 

                                                            

                                                         Cap. Juan Vila

Las despedidas, cuando se saben sin retorno, son habitualmente tristes. Y cuando se va un compañero querido y respetado, lo son con mayor intensidad. Desde estas páginas queremos dejar constancia de nuestro reconocimiento y admiración por este magnífico capitán, a la par que trasladamos nuestras condolencias a sus familiares y seres queridos.

Se puede decir de Juan que ya era marino civil desde antes de venir a este mundo en el puerto de Pasaia (Pasajes), pues era hijo, sobrino y nieto de marinos. La mar y los barcos formaban parte de sus genes. Desde niño vivió a orillas del Cantábrico, rodeado de barcos, de aparejos, de sirenas, de pescadores, de capitanes, de gentes que conocían y vivían la mar.

Cursó sus estudios  de marino civil en la Escuela de Náutica de Bilbao, en Portugalete. Inició sus prácticas de mar en el buque “Banderas” de la Naviera Vascongada y las completó en el “Ciudad de Alcira”, de la Trasmediterránea. Su carrera como piloto estuvo inicialmente ligada a Marítima del Nervión, navegando en el buque “Mar Cantábrico” y en otros barcos de la misma naviera, que tenían nombre de mares.

Superados los exámenes para obtener el título de Capitán, como tantos otros marinos civiles de aquella época, orientó su rumbo a los buques extranjeros, navegando en petroleros de la Esso. Finalizada su experiencia bajo otras banderas, retornó a España, tomando el mando del buque “Punta Izkiro”.

En 1982, ingreso en la empresa española Remolques Marítimos  en donde realizaría una larga y fecunda carrera profesional. En 1986, una parte de los buques de aquella empresa fueron adquiridos por Trasmediterránea, entonces empresa pública, vinculada al patrimonio del Estado, que fletó aquellas unidades a la Dirección General de la Marina Mercante para que ésta pudiese desarrollar su Plan Nacional de Salvamento. El “Punta Salinas”, convertido ya en buque de salvamento, tendría su base en Gijón. El “Punta Servcie”, en Canarias. Era una experiencia pionera de la que Juan participó intensamente. Sería testigo excepcional de la entrada en servicio del “Alonso de Chaves” construido por la DGMM para dedicarlo exclusivamente a tareas de Salvamento Marítimo.

En 1993, con el nacimiento de SASEMAR, el Salvamento Marítimo adquiere una mayor dimensión. Juan participó y contribuyó activamente a dar esplendor al Salvamento Marítimo Español. A lo largo de su carrera como profesional del salvamento ha salvado muchos barcos y muchas vidas, y eso siempre deja una huella imborrable. Viviría en primera línea aquellos tiempos en los que las pateras llegaban por centenares a nuestras costas  huyendo de las miserias, las enfermedades incurables y las guerras en África. En el año 2006 la flota de Juan Vila realizó 850 intervenciones con el resultado de 25.000 vidas salvadas

En su etapa como Director de Operaciones de Remolques Marítimos S.A. tuvo bajo su mando una flota compuesta por 73 unidades especializadas  y 727 personas. Un hito difícil de superar y del que se sentía legítimamente orgulloso.

Quienes convivieron y compartieron con él la vida a bordo y  vieron esos momentos únicos en los que la mar pone a prueba a las personas que navegan, coinciden en señalar que fue una gran persona, un capitán que siempre supo estar en su puesto, un gran compañero, un luchador infatigable, un marino ejemplar y un hombre responsable y digno de respeto.

Paco Roces, otro de los capitanes míticos del Salvamento marítimo Español, dice de él:

Los que le conocimos, le apreciamos y le queremos. Lloramos su pérdida y lo añoraremos mientras vivamos. Él fue y será un ejemplo para toda la flota del Salvamento Marítimo español.

¡Descanse en paz¡