“Navegar hay que primarlo”. Lo dice un almirante

SEBASTIÁN ZARAGOZA SOTO

 

«La cosa es así de sencilla: navegar hay que primarlo»

 

Almirante, Sebastián Zaragoza.

CÉSAR TOIMIL

 

La Voz de Galicia 17 de diciembre del 2004

 

Cuando Sebastián Zaragoza Soto (Cádiz, 1945) se hizo cargo de la Armada, en mayo pasado, era el almirante más joven de España. Aquel nombramiento rompió moldes. Desde entonces, va dejando su impronta allá por donde pasa. Durante una reciente intervención ante el Congreso, atribuyó la crisis de personal de la Marina a causas externas, entre otras. «Paradójicamente, lo que es bueno para la nación no lo es para nosotros», espetó, en alusión al hecho de que la bonanza económica y la baja tasa de paro dificultan el reclutamiento.

-Algún factor endógeno habrá en esta crisis, ¿no?

-Sí. El problema no está centrado en los soldados, en la Infantería de Marina, sino en la gente que navega, porque la vida en la mar es muy sacrificada y exige cierta separación de la familia, vivir en un medio que no es el tuyo... Y eso hay que compensarlo de algún modo. Estamos estudiando medidas y tengo razonables esperanzas de que esto cambie, con el apoyo del Ministerio de Defensa. La cosa es así de sencilla: navegar hay que primarlo de alguna manera y, hasta ahora, no hemos sabido hacerlo, conectar con eso.

-De alguna forma tendrán que buscarle solución...

-Hay previstas medidas importantes, económicas y sociales: de bienestar, de habitabilidad de barcos, de reducción del tiempo de los despliegues... En fin, que el marinero se vea protegido y con incentivos que compensen el embarque. También puede ayudar la apertura [de los buques] a los extranjeros. Además, se compensará a la gente destinada en barcos que decida renovar su compromiso [contrato]. Perseguimos que la especificidad de la Marina se vea reconocida económicamente.

-Cuando resuelvan el problema de personal, tal vez se topen con otro, el de los medios. ¿No necesitarán más buques escolta?

-Como mínimo, vamos a disponer de diez fragatas punteras: cuatro F-100 y seis Santa María renovadas. Con ese número estoy razonablemente satisfecho, aunque querría más, si los pudiese dotar; doce sería lo razonable. El grupo anfibio es magnífico, en cazaminas tenemos lo mejorcito que circula por ahí, en submarinos hemos empezado la construcción de los S-80... Yo de los medios no me puedo quejar. Tenemos una Marina con un peso proporcional al que tiene nuestra nación.

-¿Revolucionará la Armada la nueva Directiva Nacional de Defensa?

-El cambio no va a ser radical. Ya estamos estructurados para las misiones del futuro. Con la Flota podemos imponer un escenario de estabilidad, separar contendientes, acudir a una operación de paz... Y, por otra parte, tenemos la Fuerza de Acción Marítima, que colabora al bienestar de los ciudadanos con vigilancia de pesca, operaciones antidroga, inmigración ilegal...

-¿Acabarán haciendo de guardacostas entonces?

-No, no vamos a especializar a la gente en ese campo, porque quien hoy trabaja para la Acción Marítima mañana puede tener que hacerlo en la Flota.

-¿Y el terrorismo? ¿Qué cambió el 11-M?

-Antes del 11-M, el terrorismo ya estaba identificado como la amenaza futura de la Armada. El verdadero cambio fue el 11-S, cuando descubrimos al nuevo enemigo.

-¿Se han adaptado a él?

-Sí. Ya podemos afrontar con éxito el gran reto del siglo XXI, el terrorismo.

 

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