25 AÑOS DE LA ESCUELA SUPERIOR DE LA MARINA CIVIL DE GIJÓN

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 Posted on 30 enero, 2004 by Marina CivilLeave a comment  General

 

El próximo día 13 de octubre (2004), se ha previsto celebrar en Gijón (Principado de Asturias) los actos conmemorativos del 25 aniversario de la Escuela Superior de la Marina Civil de Gijón. La apertura del acto, a diferencia de lo que ocurría en otros tiempos, corresponderá al Excmo. Sr. Rector Magnífico de la Universidad de Oviedo, por pertenecer la Escuela a esa Universidad. Ante un evento de tal naturaleza es oportuno recordar, aunque sea de forma muy sucinta, la historia de esa escuela y sus antecedentes, tanto por las excepcionales circunstancias de su creación como por el hondo significado de su nacimiento en contra de la voluntad manifiesta del gobierno de la época. No se debe olvidar tampoco que esa nueva escuela sucede, tras un largo paréntesis de vacío, al Real Instituto Asturiano de Náutica y Mineralogía creado por Jovellanos en las postrimerías del siglo XVIII. Aquel Instituto, que marcaría la vida de Gijón durante más de un siglo, y en el que se formarían ilustres personajes y buenos marinos civiles, fue inaugurado solemnemente el 7 de enero de 1.794. Pero si duro fue su nacimiento,- por las manifiestas resistencias de la universidad vecina, que veía en la creación del Instituto una seria amenaza para la sociedad más rancia del momento-, más dura aún sería su existencia, que se prolongó hasta 1929, año en el que tuvo que cerrar sus puertas por falta de recursos económicos y otras vicisitudes político-académicas.

El Instituto Náutico de Jovellanos era ante todo un referente de modernidad, un instrumento esencial para poner en práctica un modelo de instrucción pública basado en el conocimiento científico y en el estudio de las ciencias útiles frente al caduco modelo aristotélico que, bajo la influencia pontifica, hacía de las universidades españolas auténticas “catedrales” entregadas a la metafísica. Ese paréntesis o periodo de vacío en el que se sumergen las enseñanzas náuticas en Gijón, y por extensión en toda Asturias, se prolongará durante varios decenios, a pesar de que eran muchos los jóvenes asturianos que deseaban hacer de la navegación civil su profesión. Esta circunstancia da lugar a que surjan varias academias náuticas en las que los jóvenes con vocación náutica prepararan ciertas asignaturas, mientras otros jóvenes optan por acudir directamente a las escuelas de Bilbao y La Coruña, que son los centros oficiales más próximos y los únicos autorizados para impartir oficialmente esas enseñanzas. A mediados de los años sesenta, surge del Instituto Social de la Marina (ISM)- dependiente del Ministerio de Trabajo -, una loable iniciativa por la que se crea una Escuela Reconocida de Náutica en Gijón. Ésta tendrá su sede en el barrio de Cimadevilla, en la Escuela de San Eutiquio.

En esa escuela se formaron muchos de los marinos que actualmente ejercen su profesión en la mar o en tierra. Aquella escuela tiene de positivo que vino a rellenar un incomprensible vació; sin embargo, si algo habría que achacarle era su falta de talante náutico y su marcado, aunque no confesado, espíritu sectario. El profesorado, salvo contadas excepciones, no se identificaba en absoluto con el mundo marítimo, y la calidad de las enseñanzas, en ciertos aspectos, distaba bastante de lo que sería deseable para el futuro de las profesiones de la marina civil.

En 1977, a punto de producirse, – tras el largo tráfago de la dictadura franquista- un cambio decisivo en la política española, el ISM trata de consolidar su proyecto mediante la creación de una figura novedosa en al ámbito de las enseñanzas náuticas: la Escuela Homologada de Náutica. Es decir, un centro que bajo la tutela del ISM, y de la secta dominante en él, pudiese examinar con plena autonomía y expedir titulaciones superiores náuticas. A tal fin, los promotores de la idea lanzan a los alumnos de la Escuela Reconocida a una huelga indefinida, exigiendo la homologación del centro que tutelaban. Para entonces, en el solar que ocupa la Casa del Mar, en las inmediaciones del puerto de El Musel, se construía a espaldas del edificio principal un magnífico edificio que estaba destinado a ser un centro de formación náutica-pesquera. Ese centro iba a ser compartido por la Escuela de Formación Profesional Náutico-Pesquera y por la nueva Escuela Homologada de Náutica. El intento no era otro que mezclar ambos niveles de enseñanza o, si se prefiere, rebajar el nivel de las enseñanzas superiores náuticas a nivel de la formación profesional. Tal intento de rebaja ya no causaba sorpresa, puesto que la secta tecnoburocrática y clan del hormigón ya lo habían intentado en numerosas ocasiones. El Instituto de Estudios del Transporte,- dominado por el clan del hormigón – hacía poco tiempo, había elaborado un estudio con la pretensión de hacer ver que las enseñanzas náuticas tenían nivel de formación profesional en la mayor parte de los países marítimos, lo cual era totalmente falso-. En pleno encierro de los alumnos, José Antonio Madiedo, entonces Secretario General del Colegio de Oficiales de la Marina Mercante, pide una reunión con ellos. Estos acceden al encuentro. Al día siguiente, una vez que escucharon sus argumentos y el verdadero sentido de lo que a juicio del Secretario General significaría la creación de un centro homologado de tal naturaleza, los alumnos, sin abandonar el encierro, pasaron a reivindicar la creación de una Escuela Oficial de Náutica, en Gijón. Ese fue el paso definitivo para poner fin a un proyecto de inimaginables consecuencias.Por su parte, profesores y alumnos de las Escuelas Oficiales de Náutica de Tenerife, La Coruña, Barcelona, Bilbao y Cádiz, también organizaron diferentes actos de protesta en contra del proyecto que encabezaba ISM. El resultado final no fue otro que la rectificación por parte del gobierno central, que se vio obligado a cambiar su proyecto inicial por el Real Decreto de 20 de febrero de 1979, por el que se crea la Escuela Oficial de Náutica de Gijón. A partir de aquel momento, hay que enfrentarse a un nuevo reto: dotar a la escuela de un profesorado acorde con los reglamentos y exigencias de las escuelas oficiales de náutica e iniciar, en paralelo, las gestiones para levantar un edifico digno y bien equipado, en el que impartir las enseñanzas superiores de Marina Civil con la calidad y la amplitud que exigían los nuevos tiempos. Los primeros pasos resultaron tremendamente duros. Hubo que ir de puerta en puerta exponiendo el proyecto y recabando el apoyo necesario para conseguir los terrenos y los recursos presupuestarios que se requerían para levantar el edificio de la nueva Escuela.

El ISM tuvo el noble gesto de ofrecer, en tanto que se construía la nueva escuela, las aulas de su nuevo edifico para que se impartiesen en ellas las enseñanzas ya oficializadas. Ni que decir tiene que el gobierno central, en manos de UCD,- el partido de Adolfo Suárez- era reacio a la construcción del nuevo edificio. Por su parte, el incipiente gobierno autonómico, presidido por el socialista Rafael Fernández, prestó su apoyo desde un primer momento. Luego, con la llegada del PSOE al poder, en 1.982, se abrieron muchas más puertas. Sería, el Presidente del Principado, Pedro de Silva Jovellanos y el alcalde de Gijón, José Manuel Palacios, quienes prestarían un decisivo apoyo al proyecto. La colaboración del consignatario Julio Paquet fue también decisiva para localizar unos terrenos que la Seguridad Social tenía en lo que hoy es el campus universitario de Gijón. Esos son los terrenos en los que hoy se asienta la escuela de la Marina Civil. Diego Cabezudo, sería el arquitecto que le diese forma al proyecto. Los capitanes Luis Rodríguez y Juan Trigo, primero como Inspectores de Enseñanzas náuticas, y luego como directores de la Escuela, tuvieron una memorable actuación tanto en el impulso inicial de aquel proyecto como en la organización y dotación del cuerpo docente. No obstante, es justo señalar que la primea Comisión Gestora de la nueva escuela estaba presidida por: el capitán, Nicanor Alegre Hermida, que a su vez fue el primer Director de la Escuela. El Maquinista Naval Jefe, José Antonio Pena, que ocupaba el cargo de Jefe de Estudios. El capitán, Juan Trigo del Rio, que desempeñaba en el cargo de Secretario.

MARCO POLÍTICO ADMINISTRATIVO DE LAS REFORMAS

Para una mejor comprensión del marco político-administrativo en el que se desarrolla todo aquel complicado proceso, conviene recordar algunos hechos e hitos que han marcado la evolución de país en el tránsito de la dictadura a la democracia. Las enseñanzas de Náutica, dependía desde 1.942 de la Subsecretaria de la Marina Mercante. Por Real Decreto 1558/1977, de 4 de julio, se reestructuran determinados órganos de la Administración Central del Estado, dando lugar a la creación del Ministerio de Transportes, del que pasaría a depender a partir de entonces la Subsecretaria de la Marina Mercante. Las Cortes Españolas aprueban la Constitución Española en sesiones plenarias del Congreso y del Senado celebradas el 31 de octubre de 1978. Con la creación del Ministerio de Transportes se produce una dualidad de Subsecretarios. Por una parte, nace el Subsecretario de Transportes y, por otra, se mantiene el Subsecretario de la Marina Mercante, hasta entonces dependiente del Ministerio de Comercio. La disparidad de criterios entre ambos subsecretarios desemboca en inevitables disputas y actuaciones discordantes. El Subsecretario de la Marina Mercante promueve la creación de Escuela Oficial Náutica de Santander por Real Decreto de 29 de septiembre de 1.978,- aunque anteriormente también había habido un intento de homologación por parte de la Diputación de Cantabria,- y meses después, el Subsecretario de Transportes, promueve la creación de la Escuela Homologada de Náutica de Gijón, que tras la forzada rectificación, resultaría ser la Escuela Oficial de Náutica de Gijón. En 1977, por ley 42/1977, se crea el Colegio de Oficiales de la Marina Mercante, (COMME) cuyo impulso, en aquellos años va a resultar decisivo tanto para la implantación de ambas escuelas como para el impulso de un cambio decisivo de la marina mercante. En 1979, a instancias del COMME, se pone fin a la situación de agravio comparativo que venían padeciendo los titulados superiores de la marina civil (Capitanes de la Marina Mercante, Maquinistas navales Jefes y Oficiales del Servicio Radioeléctrico de 1ª) mediante el Real Decreto 355/79, por el que se reconocen en los ámbitos económicos, administrativo y laboral, los efectos correspondientes a la titulación náutica superior a quienes en posesión de los títulos que se expedían por haber cursado el segundo ciclo de las enseñanzas según los planes de estudios aprobados por el Ministerio de Educación y Ciencia.

Con el nombramiento de José Antonio Madiedo como Director General de la Marina Mercante, en 1986, se materializa la construcción de la nueva Escuela que fue inaugurada el 10 de junio de 1988 y se alcanza la integración de las enseñanzas de la Marina Civil en la Universidad. El consejo de redacción de la Asociación Española de la Marina Civil tiene pocas dudas en cuanto al proceso de creación de la Escuelas Superior de la Marina de Gijón, pero nada mejor para refrescar la memoria que recordar las palabras del presidente del Principado de Asturias, D. Pedro de Silva, en el acto inaugural de la Escuela: “Soy poco amigo de los agradecimientos en público, pero en este caso si a alguien hay que agradecerle que estemos aquí hoy es a José Antonio Madiedo, un hombre que con su tozudez y contumacia ha traído este edificio para Gijón. José Antonio Madiedo lleva Gijón y Asturias en su corazón y en la inteligencia y a él, en gran medida, debemos estas modernas instalaciones.” Desde estas páginas deseamos larga vida a la Escuela Superior de la Marina Civil de Gijón, a la par que felicitamos al Director de la Escuela y todos aquellos que han hecho y hacen cada día que sea un instrumento útil al servicio de la ciencia y del progreso. Asturias tiene su futuro en la mar y esa Facultad o Escuela Técnica de la Marina Civil ha de asumir cuanto antes el protagonismo que le corresponde. Siempre contarán con nuestro apoyo.