El grado de Náutica de la Universidad tiene pleno empleo y uno de los salarios más altos, pero obliga a emigrar

 

 

 

DAVID GARCÍA A CORUÑA12/10/19

Según el informe “Inserción laboral e características do emprego dos egresados da Universidade”, Náutica y Transporte Marítimo es uno de los ocho grados que cuentan con una tasa de empleo total entre los titulados de 2015, año al que corresponden los datos publicados por esta semana. Además, sus titulados se encuentran entre los trabajadores con los salarios más altos solo superados por los de Medicina, pero con la obligación de tener que emigrar a otros países para encontrar empleo.

Según los registros de un informe del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, los titulados en Náutica y Transporte Marítimo ingresan 33.977 brutos al año, solo por detrás de Medicina, y con una nota de corte mucho más baja, situada en el 5, al contrario de lo que sucede con Medicina.
Esta baja nota de corte tiene una de sus explicaciones en que lo más habitual es que “no se cubran todas las plazas”, explica Felipe Louzán, director de la Escuela de Náutica y Máquinas de la Universidad, lo que facilita el ingreso en este grado.

COMENTARIOS DE AEMC

Este tipo de noticias, que son fiel reflejo del proceso degenerativo que vive la marina civil desde hace unas cuantas décadas, nos muestran lo esperpéntico de una situación nacida de la frivolidad y el egocentrismo de algún iluminado y ha sido culminada por las ocurrencias y desvaríos de un catálogo completo de personajes sin formación náutica a los que el bipartidismo, de la mano de los navieros tradicionales apoderó para “enderezar” el rumbo de la Marina civil.

El resultado este es: las plazas de capitán y oficiales de la marina mercante figuran legalmente catalogados como puestos de difícil cobertura por no haber ¿? en la España actual personal cualificado suficiente para cubrirlos. Simultáneamente, se confirma que las Facultades y Escuelas de Marina Civil, Mercante, o cómo se llamen- que ya es difícil saberlo- no cubren sus plazas, y los pocos titulados que salen de ellas están destinados a la emigración. Los poquitos marinos civil que intentan navegar en buques españoles, salvo excepciones son pasto de unas empresas navieras instaladas en la mezquindad. Por no haber no hay barco de prácticas. Todo lo contrario de lo  que ocurre en la Armada Española, que es la gran mimada de la monarquía borbónica.

Por otra parte, los niveles de desprofesionalización en todo el sector marítimo resultan alarmantes. Las dificultades para encontrar marinos con formación superior y experiencia en diferentes tipos de barcos, esenciales para cubrir determinados puestos en tierra, va en aumento. Pero los grandes partidos políticos y los recién llegados siguen fieles a sus credos militaristas y a su mentalidad de trigal. Y así nos va. El COMME, que parece vivir una prolongada etapa estival, sigue de vacaciones o colaborando con gentes capitanofóbicas con vocación franquista.

Así pues, de momento no se atisba un clima propicio para el cambio, por lo que el proceso degenerativo seguirá avanzando.

Naturalmente desde AEMC seguiremos denunciando lo absurdo de esta situación.