Marina Civil ve «dramático» el futuro de la enseñanza náutica en Asturias

La Escuela Superior de Marina Civil de Gijón entrega sus titulaciones

El rector felicita a una alumna entre Cristina Valdés y Daniel Ponte. / DAMIÁN ARIENZA

«Muchos profesores se jubilarán en los próximos años, pero también se van los jóvenes por la situación injusta de sus contratos», afirma el director de la escuela

NACHO PRIETO  GIJÓN

2 diciembre 2016

El habitualmente alegre y desenfadado acto de entrega de las titulaciones académicas y profesionales que anualmente otorga la Escuela Superior de Marina Civil de Gijón se convirtió ayer en un aviso a navegantes sobre el futuro de las enseñanzas de náutica en la región. Daniel Ponte, director del citado centro, advirtió de que la situación puede ser pronto «dramática», porque «muchos profesores se jubilarán en los próximos años, pero también se van los jóvenes por la situación injusta de sus contratos».

No por capricho, ya que la Unión Europea establece también entre sus requisitos por motivos de seguridad que el profesorado de la mayoría de las especialidades náuticas posea, no solo una concienzuda formación académica, sino también experiencia profesional en la materia que imparte. Muchos requisitos para obtener, como compensación, el salario submileurista que, al parecer, corresponde a los llamados profesores asociados.

«Tenemos un serio problema de relevo generacional», clamó Daniel Ponte en el tono reivindicativo que con frecuencia imprimen a sus intervenciones públicas los representantes de la Escuela Superior de Marina Civil cada vez que tienen delante a responsables de la gestión universitaria, en el caso de ayer, el rector, Santiago García Granda, y la directora general de Universidades del Principado, Cristina Valdés Rodríguez. Como ejemplo reciente, Ponte citó que una joven y muy cualificada profesora fue fichada para el Centro de Seguridad Marítima Integral Jovellanos, de Veranes.

51 alumnos lograron el pasado curso título académico y otros once, certificado profesional

«Un problema de dinero»

Detectado y explicado el problema, sobre la solución no hubo unanimidad. Mientras el concejal de Seguridad Ciudadana, Esteban Aparicio, que representó en el citado acto al Ayuntamiento, señaló que «no deja de ser un problema de dinero», Cristina Valdés dedicó su intervención a la literatura, y el rector dijo que «la poesía es muy importante, pero los presupuestos también», para concluir que «el relevo es difícil de planificar si no es a medio y largo plazo», porque «no solo es un problema económico», ya que se trata de personas.

Respecto a los títulos y titulados, el pasado curso se hicieron acreedores a certificado académico 51 alumnos: 11 licenciados (seis de Náutica y cinco de Máquinas Navales), 33 graduados (15 en Náutica y Transporte Marítimo y 18 en Marina) y siete titulados en los másteres. Asimismo, superaron las pruebas de idoneidad para tener títulos profesionales seis oficiales de Máquinas y cinco Pilotos.

 

Comentarios de AEMC

 

 

La noticia sobre la situación de la Escuela Superior de la Marina Civil de Gijón deja de serlo cuando los problemas desvelados nada tiene de novedoso, sino que son la consecuencia de unas políticas de Marina Civil que como hemos venido denunciado desde estas mismas páginas hace varios años que se vienen gestando sin que por parte de las instituciones, y las personas responsables de garantizar la calidad y la actualización de estas Enseñanzas, se hubiesen hecho nada para atajar las situaciones de riesgo y reorientar convenientemente la marcha de los acontecimientos.

 

Las Enseñanzas de Náutica, Maquinas y Radiolectrónica, desde el momento estelar en el que alcanzan su integración en la Universidad, en el año 1988, hasta el momento actual,  han ido pasando por sucesivas fases y cambios que en su mayor parte nacieron de presiones ejercidas por la patronal y por los colectivos como la ingeniería naval y la Armada Española, que son enemigos declarados de los marino civiles, por mucho que algunos se empeñen en ocultarlo. D. Luís Rodríguez, fallecido hace unos meses, que fue director de la ESMC de Gijón, e Presidente del COMME e Inspector General de Enseñanzas Náuticas ya en 1985 cuando decide renunciar a su cargo, deja constancia escrita de estas circunstancias.    

 

Vinieron después años en los que se especuló con las Enseñanzas Náuticas, años en los que el negocio primó sobre la calidad de las mismas, surgieron los escándalos como los del Instituto Europeo Estudios Marítimos, protagonizados por nefandos personajes apoyados desde la altas esferas del poder; los cursos de reciclajes fueron objeto de abuso, mercantilización y fraude permanente. El COMME fue cayó bajo el control de personajes incalificables con proyectos sectarios delirantes, de los que aún se están pagando las consecuencias. El papel del COMME en estos últimos años es preferible no tener que calificarlo en estas páginas,  pero está en mente de todos los marinos sensatos. Los decretos sobre titulaciones amañados desde la patronal  y los colectivos antes aludidos han venido a clavar la puntilla sobre el lomo de unas Enseñazas carcomidas por las ambiciones de gentes muy representativas de estos tiempos de corrupción y desmadre institucional. El COMME ni representa, ni siquiera cumple con sus fines estatutarios. Y como colofón a toda esta situación está última legislatura se han sentado las bases para que el proceso parezca irreversible. La capitanofobia crónica y la falta de visión de horizonte han dado lugar a una lenta y profunda agonía de la Marina Civil, de la que forma parte las Enseñanzas Náuticas. Sin duda una etapa negra de la que tardará en recuperarse. Es triste tener que reconocerlo pero estamos viviendo una etapa tan negra como opaca. Una etapa en la que no faltan cronistas que nos quieren hacer creer que la necedad y el fracaso merecen el reconocimiento y la alabanza.

Han pasado varias décadas sin resolver el problema de las prácticas de embarque, la Escuela vive al margen de la realidad marítima; la sociedad asturiana, tradicionalmente ligada a la mar, no percibe como seria deseable, los latidos de la ESMC de Gijón. La historia de la Marina Civil sigue ausente, el espíritu náutico se va desvaneciendo con el tiempo,  falta reciclaje en el profesorado, toma de contacto real con la mar , existe un aletargamiento preocupante.

 A los oficiales jóvenes que están en paro, mientras ocupan sus puestos de trabajo otros embarcados al amparo de tretas urdidas en la trastienda de las instituciones, cuando reclaman sus derechos se les trata de acallar con disculpas, incompetencias y largas cambiadas. La vieja escuela de regímenes totalitarios.

Los marinos jóvenes es necesario que tomen el relevo cuanto antes, que luchen por recuperar la dignidad de la Marina Civil y arrinconen definitivamente a ese atajo de incalificables.