LOS EXPERTOS (MERCANTILISTAS) ADVIERTEN QUE LA LEY DE NAVEGACIÓN MARÍTIMA NACE OBSOLETA

LOS EXPERTOS (MERCANTILISTAS) ADVIERTEN QUE

LA LEY DE NAVEGACIÓN MARÍTIMA NACE OBSOLETA

  La Ley de Navegación Marítima, en fase tramitación, es “timorata” y “no está a la altura de los tiempos” en el apartado de contratos de fletamiento, manipulación y arrendamiento porque “no tiene en cuenta los contratos de usos del buque”, según las conclusiones de las jornada de la Asociación Española de Derecho Marítimo celebrada el miércoles en Tarragona, expuestas por Ignacio Arroyo, presidente de la asociación y catedrático de Derecho Mercantil en la Universidad Autónoma de Barcelona.   Según se lamentó Arroyo, “el 85% de los tráficos son intermodales y la nueva ley no los regula”. Habrá que esperar una nueva convención internacional, ahora en fase preparatoria en la ONU, para regular el puerta a puerta,  “que es lo que realmente interesa”, añadió.  La asociación no tomará partido, pero sí trasladará sus conclusiones a los grupos parlamentarios que tramitan “una ley en que la suerte se ha repartido por desigual en los distintos apartados”. La normativa, a pesar de tener visos de modernidad, tampoco resuelve las figuras contractuales de gestión, consignación y practicaje.   Uno de los puntos más controvertidos, el contrato del seguro marítimo, es “uno de los mejor parados. Es un avance y una acción directa, pero no está bien resuelto porque han surgido muchas discrepancias en el debate”, en opinión de Arroyo. En este sentido, el presidente de la Autoridad Portuaria de Tarragona (APT), Josep Anton Burgasé, recogió la preocupación de Feteia sobre la no responsabilidad de los consignatarios.

“Es preciso un mayor diálogo de los agentes del sector con los grupos parlamentarios”, sentenció. Asimismo, Burgasé señaló que no había constatado “ningún no rotundo a la ley, aunque sí diferentes observaciones, como la de los transitarios, pero en cualquier caso, las responsabilidades están más claras y delimitadas”.  

El aspecto más positivo de la ley es “la creación de un sistema propio y autónomo y una legislación especializada que consagra la navegación como criterio ordenador” y las innovaciones respecto al abordaje y el salvamento marítimo, con más protección del medio ambiente. El balance más negativo es para los apartados de la policía y la seguridad, con normas “poco precisas”, y para los privilegios marítimos, “con un exceso de regulación y una falta de simplicidad, no habría que precipitarse en incluir convenios no ratificados, como el de 1999”. Asimismo, sería aconsejable completar la definición de buque en el apartado de registro y compra-venta, puesto que no incluye todos sus usos, aunque los expertos ya matizaron que las definiciones no son normativas, sino interpretativas.