UNA LEY DE NAVEGACIÓN PARA LOS MARINOS CIVILES, PERO SIN LOS MARINOS CIVILES.

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 Que significativo es que el Consejo de Ministros haya recibido en pleno mes de agosto y con el mayor sigilo posible el que ha llamado “informe sobre el anteproyecto de

la Ley de NAVEGACIÓN”, aunque posteriormente fuese el  Ministerio de Justicia el encargado de confirmar :

  El primer Consejo de Ministros tras del período vacacional, celebrado el pasado viernes 25 de agosto, ha dado luz verde a la nueva Ley General de Navegación Marítima.  

El nuevo texto se ha aprobado sin ser conocido por la inmensa mayoría de los marinos civiles - a los que afecta directamente-. Se ha aprobado sin posibilidad de debate previo, es decir, sin la participación real de los interesados.  

Debe quedar claro que esta ASOCIACIÓN que es, hoy por hoy, un claro referente marítimo en este país y en otros muchos, NI HA PARTICIPADO NI TIENE CONOCIMIENTO DEL NUEVO TEXTO DEL ANTEPROYECTO DE LA LEY DE  NAVEGACIÓN.  

Debe quedar claro también que la ley de navegación afecta directamente a  los CAPITANES  y OFICIALES de la MARINA CIVIL, a los que se les desconsidera institucionalmente.   Por duro que resulte, este gobierno ha sido más respetuoso con los “gays” que lo está siendo con los marinos civiles.    

En un país democrático hay procedimientos que chirrían por los cuatro costados. La mala conciencia política siempre ha tenido formas peculiares de manifestarse. Los frutos ministeriales del mes agosto suelen tener un marchamo inconfundible.

Más que una ley de navegación esta parece una ley promovida por "camuflados", por quienes  aparentan querer rehuir sus responsabilidades democráticas a la hora de garantizar los valores esenciales de un Estado social y democrático de Derecho.   España es, pese a quien le pese,  un país esencialmente marítimo, y ley de Navegación es un instrumento esencial para su desarrollo.   Este gobierno, como el anterior, están degradando la marina civil.

Su incapacidad para abordar el desastre marítimo de este país, les lleva a elaborar leyes a espaldas de los afectados, a esconderse y aprovechar el período vacacional para sacar una ley que nace con malformaciones congénitas, con  presumibles  carencias estructurales. Un paso más hacia la desorgonización administrativa de la Marina civil.    

Da la sensación de que no dan la cara porque no están preparados para darla. Huyen del debate porque no tienen argumentos para defender las propuestas que "les" formulan. Defenestrar a los marinos y especialmente a los capitanes es  parte de la "paranoia" subyacente.   La política marítima de este gobierno es muy similar a la del PP, del que ha heredado un barco embarrancado en el fangal,  y en lugar de ponerlo a flote, se ha dedicado a meterlo aún más en el fango.  

La flota española de comercio, la marina mercante española, vive en crisis permanente, en estado de fracaso manifiesto. La “política” que se está siguiendo da la sensación que es la "política de la no política". La de seguir plegándose como siempre y a los de siempre.  

Que revelador es también el silencio de los cómplices, de quienes parece ponen precio al silencio......   La España del trigal y de las amapolas, la que embarrancó en América, la que no supo dónde estaba Filipinas, la de la Armada Invencible, la de Trafalgar y la de Cuba, la del millón de toneladas, la de  la pesca tercermundista, la del hormigonado de costas y puertos,  la de la Sociedad de Indigestión de Buques, la de los escándalos del Salvamento Marítimo, la del Tapiazo, la del Prestige, vuelve a navegar a toda vela. España lleva un rumbo erróneo y el resultado no puede ser otro que el fracaso permanente.   La estatua ecuestre de Franco ha abandonado después de treinta años  la Academia Militar de Zaragoza, pero hay ciertas formas de proceder que perduran en el tiempo. Mientras Europa ha abierto un largo proceso público para debatir el futuro de su política marítima, España elabora la suya, pero  "democráticamente". Está claro que el Prestige no ha sido suficiente... Y está claro que el silencio de algunos también se merece esta "despótica" respuesta. Pero ha de quedar claro que los fracasos estatales no se resuelven escondiéndose.  

La Unión Europa y la Organización Marítima Internacional deberían intervenir para poner coto a quienes utilizan el poder sectario para degradar, en contra de las normas internacionales y de los más elementales principios democráticos, a los profesionales de la marina civil.   ¡ Que haya suerte ¡