El astillero de Puerto Real inicia en 2021 un nuevo ciclo con varias obras clave

 

 

 

La Voz de Cádiz

La factoría encara el nuevo año con la reforma del crucero ‘Victory’ y a la espera del séptimo BAM

La planta ha culminado en los dos últimos meses los tres encargos offshore que tenía entre manos y el día 22 acaba la obra del ‘Juan Carlos I’

Javier Rodríguez

CÁDIZ 

Actualizado:08/12/2020 11:57h

El astillero de Puerto Real agota las obras pendientes y se enfrenta ahora a un nuevo escenario que, de cumplirse las expectativas, será muy satisfactorio. La planta ha culminado los encargos offshore que tenía asignados y el próximo 22 de diciembre concluirá la intervención en el portaeronaves de la Armada ‘Juan Carlos I’, que ha supuesto 48 días de carga de trabajo. Una vez que el buque militar abandone el dique puertorrealeño, la factoría quedará con una carga de trabajo muy ajustada, pero ante un nuevo ciclo con varias obras, algunas muy importantes que, pese a todo, están aún por concretar. No obstante, la plantilla reclama nueva carga de trabajo para mirar el 2021 con optimismo. De momento, la única obra que esta pactada es la transformación del crucero ‘Victory’, de la compañía Carnival que, finalmente, invertirá unos 200 millones de euros en la reconversión de este viejo barco en uno nuevo y moderno que se rebautizará con el nombre de ‘Carnival Radiance’.

Mientras tanto, Navantia-Puerto Real aguarda con impaciencia la luz verde para iniciar la obra del séptimo BAM de la Armada. La construcción de este barco, clave para el apoyo logístico a submarinos, se anunció el pasado julio y el Gobierno de la nación ha incluido una partida presupuestaria para el año que viene por valor de 53 millones de euros. La patronal del metal reconoce que esta obra es vital para la Bahía. Por su parte, la Armada confía en que el Gobierno autorice la obra a lo largo del primer trimestre del año.

No es la única obra naval que está en el aire en la Bahía de Cádiz. El Ministerio de Defensa autorizó a finales del pasado noviembre la compra por 7,5 millones del carguero civil ‘Galicia’, propiedad de la naviera Suardíaz, para convertirlo en buque de transporte militar. Defensa ha optado, finalmente, por la operación de compra de segunda mano que se venía barajando desde el pasado año al no contar con el presupuesto necesario para la construcción de dos barcos de transporte militar, como se había anunciado en 2018. Todo apunta a que la transformación del ‘Galicia’ en barco militar se llevará a cabo en los astilleros de la Bahía de Cádiz . Defensa ha optado por el ‘Galicia’ por su versatilidad y, sobre todo, por sus capacidades. El carguero cuenta con un acceso a la bodega por la popa mediante rampa. No obstante, distintas fuentes consultadas destacan que la obra de reforma obligará a reacondicionar el firme interior del buque para poder soportar el peso de los blindados.

Nuevo campos eólico-marinos

Por lo que respecta a los encargos offshore, Navantia se ha vuelto a posicionar como proveedor de las infraestructuras eólica-marinas que precisa Francia. LA VOZ adelantó a primeros de octubre que el relevo de la carga de trabajo offshore que ahora acaba de culminar en Puerto Real podría venir, precisamente, de la mano de las necesidades de dos campos eólico-marinos que se desarrollan en Francia.

Se trata del parque de Noirmoutier, con 62 turbinas y 496 MW, y el complejo Le Tréport, también con 62 turbinas y 496 MW, ambos promovidos por el consorcio empresarial formado por Engie y EDP. El primero de ellos, en la costa atlántica del país vecino y, el segundo, en el Canal de la Mancha. La dirección de Navantia ha presentado ofertas para ambos campos con el ánimo de construir las jackets donde se instalarán los molinos de viento y las plataformas que albergarán las subestaciones eléctricas que transformarán la energía eólica en corriente eléctrica.

Espera respuesta a las ofertas presentadas en Francia para dos campos eólico-marinos y la transformación en buque militar del carguero civil ‘Galicia’

Las opciones de Navantia en los proyectos eólico-marinos que se promueven en Francia son grandes. De hecho, la compañía española inauguró a primeros de octubre una oficina de negocios en la localidad francesa de Brest para pujar por las subcontratas de obras de infraestructura de estos complejos. Los seis parques suman unos 3.000 MW de potencia -unos 500 MW de media cada uno- y su construcción requiere una inversión que rondará los 8.000 millones de euros.

La diversificación de negocio hacia el offshore ha salvado al astillero puertorrealeño. En los dos últimos meses, la factoría ha concluido tres grandes obras de infraestructura marina. El 21 de octubre entregó su tercera plataforma eólica. Se trataba de la plataforma marina para el complejo petrolífero Johan Sverdrup que se desarrolla en el Mar del Norte por las empresas noruegas Equinor, antigua Statoil, y Aibel. Esta ha sido la tercera plataforma que ha construido este astillero en un plazo de cinco años. Cabe recordar que la diversificación de la factoría hacia el negocio offshore vino de la mano de Iberdrola en 2015 con el encargo de una subestación eléctrica para el parque eólico-marino Wikinger, en aguas alemanas del Mar Báltico. En 2017, la eléctrica española confió de nuevo en Navantia la obra de otras plataforma, en esta ocasión, para el complejo eólico-marino East Anglia One, frente a las costa inglesa, en el Canal de la Mancha.

La construcción de la plataforma de Aibel se llevó a cabo en un tiempo récord, catorce meses, a pesar del parón sufrido entre marzo y abril como consecuencia de la irrupción de la pandemia. La reorganización de los turnos de trabajo y la reprogramación de la obra llevaron a Navantia a culminar el encargo dentro del plazo fijado.

Equinor Energy (antes Statoil) adjudicó en abril de 2018 a Aibel la construcción de la plataforma y Aibel, después de un año de negociaciones, ratificó el contrato en febrero de 2019 con Navantia. El proyecto ha supuesto para el astillero de Puerto Real alrededor de 835.000 horas de trabajo, ocupando una media de 375 personas durante los 14 meses de trabajo.

Navantia, ademas, está aún pendiente de la ofertas militares internacionales de Marruecos, India, Reino Unido y Arabia Saudí

Otro de los encargos offshore que ha visto su finalización ha sido el de estructura flotrante para el parque eólico Kincardine, en Escocia. Esta plataforma zarpó el pasado sábado desde Puerto Real rumbo al astillero gallego de Fene, donde recibirá los últimos remates antes de su traslado al puerto de Rotterdam, donde se le colocarán el fuste y las palas del aerogenerador. Tras el ensamblaje de todas las piezas, será remolcada a su destino final, a unos quince kilómetros de la ciudad escocesa Aberdeen, en aguas del mar del Norte. Este contrato se ha desarrollado en el astillero gallego de Fene (A Coruña). La empresa pública se adjudicó esta obra junto a Windar. Se han construido cinco unidades, una de ellas en Puerto Real.

Igualmente, el astillero ha terminado la construcción de las 20 ‘upper’ jackets para el parque eólico Moray Firth Offshore East, adjudicado por el contratista belga Smulders, cuya obra arrancó de forma oficial en julio de 2019.