Los recortes en seguridad en los Astilleros Armón provocan una segunda muerte

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La muerte de un segundo trabajador en menos de un año lleva a los trabajadores de Astilleros Armón de Gijón a iniciar un paro, a pesar de que pertenecen a más de diez subcontratas distintas.
 
Diagonal Global
27/05/14 · 15:33 
 
El viernes 23 de mayo por la tarde Agustín Garrido, un soldador de 30 años de Astilleros Armón de Gijón, falleció mientras trabajaba en uno de los barcos. El líder sindical Cándido Carnero, de la Central Sindical de Izquierda (CSI), conoce bien el oficio, fue soldador desde los 18 años. “Cuando estás trabajando con la máquina de soldar y no hay ventilación, te vas durmiendo, no notas nada, te ahogas sin darte cuenta. Este chico estaba trabajando solo, cuando no se puede hacer, por si te pasa precisamente esto”, explica a DIAGONAL.

No es la primera vez que ocurría. Un año atrás, el 16 de julio de 2013, F.R.A., un buzo, fallecía también por falta de oxígeno, en Astilleros Armón de Gijón. En este caso también fallaron las normas de seguridad: “No había vigilancia para controlar. Normalmente debe haber un equipo de ayuda en mar y otro en tierra, pero no había nada de eso. Sólo una persona que iba a mirar cada tanto. Cuando vio que ya no había burbujas ya no se podía hacer nada”, cuenta Carnero.

Las imágenes de las protestas en los astilleros de Gijón en las décadas pasadas ya forman parte del imaginario colectivo. Pero 20 años después, organizar una huelga en una fábrica formada por más de una decena de empresas auxiliares, la mayoría con contratos por obra y donde cualquier indicio de sindicalización es respondido con el despido, no es fácil. Venciendo los temores a perder el trabajo, al día siguiente de la muerte del buzo F.R.A. los trabajadores organizaron un paro, que duró dos días. El castigo no se hizo esperar. Tres de sus organizadores fueron despedidos, según denuncia Cándido Carnero, de CSI.

Los accidentes son moneda corriente en Astilleros Armón de Gijón: el pasado 6 de noviembre, otro joven de 30 años resultaba herido cuando quedó atrapado por dos chapas de metal de gran tamaño. Tuvieron que sacarlo los bomberos.

Una muerte más que previsible

Diez días antes de la muerte de Agustín Garrido, la revista asturiana Atlántica XXII publicaba un reportaje titulado Pánico en la última empresa naval de Gijón. “Miedo a denunciar y perder el trabajo, a dejar a la familia sin sustento, a no poder afrontar la hipoteca a final de mes. No hay representación sindical y la vulneración de los derechos laborales, tanto salariales como de seguridad, está a la orden del día”... De esta forma la periodista Elena Plaza describía la atmósfera que se respira en esta empresa presidida por José Ramón Fernández Garcí.

“Se veía venir, esto y más”, dice Cándido Carnero. Desde la Corriente Sindical de Izquierda ya son siete las denuncias interpuestas en Inspección de Trabajo por violaciones en las normas de seguridad.

Para Cándido Carnero, el origen de las dos muertes en la ex Juliana Constructora Gijonesa, es el modelo de negocio de Astilleros Armón, apoyado por los grandes sindicatos y el Gobierno del Principado Para este histórico sindicalista, el origen de las dos muertes y los accidentes laborales en la ex Juliana Constructora Gijonesa, es el modelo de negocio llevado a cabo por José Ramón Fernández Garcí, apoyado por los grandes sindicatos y el Gobierno del Principado, según denuncia Carnero. Astilleros Armón de Gijón se ha hecho con buena parte del mercado ofreciendo precios competitivos a costa de recortes salariales, recortes en las medidas de seguridad y el incumplimiento del convenio colectivo, afirma Carnero. “Los cerca de 600 empleados trabajan en precario, con contrato de obra, no hay representación sindical, si protestas te vas a la calle, si te presentas a elecciones sindicales vas a la calle”, cuenta Carnero.

Falta de manguerones para extraer los gases tóxicos, falta de ventilación e iluminación en los rincones más oscuros y cerrados de las embarcaciones, andamios inestables... son algunos de los problemas más graves seguridad en esta empresa privatizada, antes “referente nacional y europeo de calidad, de seguridad, de procedimientos pioneros de ensamblaje y montaje de buques, con maquinaria de última tecnología”, según contaba el artículo de Atlántica XXII.

El lunes 26 de mayo, al toque de silbato, los trabajadores de Astilleros Armón de Gijón, decidieron no entrar al trabajo, afirma Carnero. “Ahora están todos parados”, añade, hasta que se garanticen medidas de seguridad para los trabajadores. Los 600 trabajadores, de más de diez subcontratas diferentes, con contratos de obra y con la amenaza del despido y de la paralización de toda la producción si continúan las protestas, se reunieron en asamblea y decidieron que esta vez no dejarían que José Ramón Fernández Garcí se salga con la suya.